Haciendo limpieza y mantenimiento en mi armero, hoy he sacado un cartucho de mi canana, el de la gratitud. He de decir que son buenos y no pocos los ratos que he pasado con mi fusil y mi carabina Mosint; tanto con el modelo M1891/30 como con el M38.
Son dos armas que carecen de lujos. Fabricados en Rusia, por los soviéticos para la guerra, de aspecto sobrio y acabado exterior poco fino, mas bien tosco. Sin restarle, ni menospreciar la eficacia a su precisión con el calibre 7,62 X 54 R. he de matizar que son armas pesadas, pero eficaces. El Mosin-Nagant no es suave como lo puede ser un Lee-Enfield, o una obra maestra de la ingeniería de un reloj alemán como un Mauser. It is what it is: strong, ugly, cheap and functional. Es lo que es: un arma fuerte, fea, barata, precisa y funcional.
El primero, mide 1,23 m de largo (73 cms el cañón), con una capacidad de carga de cinco cartuchos y su peso en vacío oscila entorno a los cuatro kilos sin mira. Lo empleo para tiros a largas distancias, ideal para los recechos, tiene un alcance eficaz de unos 800 metros efectivo.
Con la carabina, que es más corta, por tanto más fácil de manejar por su longitud, puedo decir que es de 1 metro; el cañón tiene 51 cms, por tanto 22 menos que el fusil. Y viene a pesar 3,9 Kgs. Con bayoneta. Esta arma la he empleado, y es ideal, para aguardos o monterías.
Pensemos que tanto el fusil como la carabina, son armas históricas, en algunos casos con muchos disparos efectuados, pero no por ello dejan de ser eficaces si se les hace una puesta a punto. En el mercado se pueden incluso encontrar a unos precios irrisorios, hablamos de unos 200 euros en algunos casos.
Referente a la munición comercial, puedo decir que, en casi todas las armerías suele haber, eso sí, no existe gran variedad de puntas, pero hay donde escoger.
A través de distintos fabricantes, se puede incluso adquirir gran variedad de complementos, que hacen que se adapte algo mas estas armas a las calidades y prestaciones que nos ofrece hoy la industria armamentística.
Como digo, ante la crisis y la necesidad de adquirir un arma de munición metálica, siempre hay opciones como pueden ser estas.
En la carta de hoy, hay un plato más, el del agradecimiento a Sergia Mosin y Leon Nagant. Artífices y creadores de los “mosin nagant”




Hace unos días, estando de montería, me consultaba un compañero sobre la munición que en aquel momento llevaba yo. Eran unos cartuchos recargados por mí, concretamente del calibre 30 06 Springfield. Él me cuestionaba si eran, más o menos eficaces que los comerciales. A lo que le respondí, que depende de la marca comercial, así como de los materiales que empleamos, lo que recargamos para la fabricación del mismo: punta, pólvora, pistón, etc. Para mí realmente, el recargar cartuchería metálica es un arte de antaño, que es parte del deporte de la caza.






